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“Nunca
hagas enojar a una BRUJA”, solía decir mi
abuela materna, de antiguo linaje de
HECHICEROS DRUIDAS, y, no sin rubor, confieso que ya
mis nuevos vecinos tuvieron la oportunidad
de conocer el poder de esta frase, aunque
quizá nunca sabrán que fue el origen de su
desventura. Y es que, para festejar la
adquisición de su nueva propiedad, los
recién llegados comenzaron el Viernes pasado
un maratón de escándalo y alcohol, que
incluía a varias adolescentes que gritaban
con el tono agudo e indefinido que
caracteriza al sadomasoquismo: “creo que me
gusta, creo que no, déjame pero síguele”...
El caso es que ya eran prácticamente las
tres de la madrugada del Domingo y los
vecinos seguían en su orgía de violencia,
drogas y sexo, demasiado ruidosa para un
barrio donde lo más que se escuchan son los
ensayos de sax de un músico alemán, el
constante llanto de un bebé recién nacido a
dos casas de la mía y los juegos inocentes
de los niños que viven enfrente de mi casa.
El Sábado por la tarde había recibido en mi
hogar a un grupo de PALEROS de origen
haitiano que dieron una serie de
conferencias sobre BRUJERÍA en PALO MAYOMBE a
los miembros la
World Psychic Sorcery
Secret Society®, a la cual pertenecen los Maestros
de Poder de
MiracleOn6thStreet®. El
convivio transcurría alegre entre croissants
de pavo, vino tinto y algo de easy-pop de
los noventas que intentaba imponerse a los
platillazos de una batería salida de
no-sé-dónde, que por momentos hacía del
escándalo de los vecinos, una sucursal del
manicomio.
Alguno de mis invitados sugirió que
llamáramos a la policía, porque de pronto
uno de los asistentes a la fiesta de los
vecinos se saltó semidesnudo y en evidente
estado de ebriedad el muro que divide a mi
propiedad de la de los vecinos;
pero yo contesté a mi amigo, tratando de
mantener la serenidad: “Déjalos... Esto es territorio
de BRUJOS, ¿qué no?”... y todos reímos como
si no nos importaran los desmanes de los
vecinos escandalosos.
Uno de los PALEROS haitianos presentó varios
videos sobre los ritos iniciáticos de PALO MAYOMBE
para explicarnos cuál es la razón por la que
este tipo de BRUJERÍA se
considera la auténtica MAGIA NEGRA.
Mientras oía al CHAMÁN PALERO, vI como los borrachos
de la fiesta de al lado se tambaleaban en el
muro de mi jardín y sentí el enorme deseo
de descargar una MALDICIÓN DE MAGIA NEGRA
sobre mis nuevos vecinos, de los que no
sabía absolutamente nada todavía, pero ya
los detestaba y no quería por nada del mundo
que repitieran sus excesos aunque fuera una
vez más.
La
reunión en mi casa terminó alrededor de las
2:30 de la madrugada del Domingo; pero el
escándalo de mis vecinos seguía en su apogeo
con todo y karaoke hi-fi. Pude llamar a la
policía, pero opté por algo más gratificante
para una BRUJA como yo. Me dirigí a mi
ALTAR
MÁGICO y sin pensarlo, empecé mi
CONJURO
enfocado sobre cualquiera que estuviera
dentro de la casa del escándalo. “Que sus
risas de hoy sean llanto al amanecer”,
invoqué en el CONJURO a riesgo de verme a mí
misma como una mujer amargada, como la
madrastra de Blanca Nieves, por no resistir
una fiesta continua de Viernes por la noche
a Domingo en la madrugada.
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Me dormí antes de que lo que se escuchaba
como una auténtica orgía de los
vecinos acabara.
Por la mañana, mientras
ponía algo de orden en mi sala, llena de
vasos de vino tinto y cocacola, alcancé a
oír las risotadas de los que todavía
permanecían en la casa de los vecinos,
tratando de aliviarse la resaca. “Ésta es la
última”, me dije, recordando mi CONJURO que
sin ser una poderosa MALDICIÓN DE PALO MAYOMBE, era simplemente una
ANTIGUA MALDICIÓN DE
MAGIA NEGRA mil veces probada y
comprobada, y por lo tanto efectiva.
Y antes de que siquiera reflexionara sobre
la carga energética que tendría mi HECHIZO
en los habitantes de la casa contigua,
empezaron los gritos y los llantos que se
oían como si estuvieran dentro de mi propio
hogar. La mujer que resultó ser la dueña de
la casa había prestado su nueva propiedad a
un grupo de jóvenes de su familia para hacer
la fiesta y se encontró con que, además del
escándalo y la borrachera, los invitados le
habían robado dinero, valores y ¡hasta su
desodorante!... Pero lo peor era que alguien
había sustraído su diario personal de la
recámara y lo había vendido esa misma mañana
a su pareja sentimental, un hombre casado,
que le llamó de inmediato para reclamarle la
retahíla de infidelidades narradas con lujo
de detalle en el diario.
La dueña de la casa acusó directamente a una
de las invitadas, quien obviamente negó que
ella hubiese sido la ladrona del diario.
Entre sollozos, la invitada aseguró que dos
muchachos borrachos la habían encerrado
durante la madrugada de ese mismo Domingo en
la recamara de la dueña de la casa y habían
abusado de ella. Ella creía que los
muchachos eran los ladrones.
De repente se escuchó la voz de un hombre
que intentaba poner orden a los gritos,
llantos e insultos que se añadían al caos
del reggaetón a todo volumen: “¡Se acabaron
las fiestas aquí!
La invitada dijo que no conocía a casi nadie
de los que habían estado en la fiesta y los
asistentes que todavía estaban
en la casa decían que había un grupo de tres
o seis
hombres desconocidos, de aspecto siniestro, que habían
entrado a la casa después de las tres de la
madrugada; pero nadie los había visto salir.
La dueña de la casa aseguraba que una mujer
había entregado el diario robado a su amante
y éste le iba a quitar la casa.
Yo permanecí recargada en el muro de mi
jardín un buen rato, oyendo los alegatos.
Uno a uno, los últimos invitados de la
fiesta de larga duración se marcharon en
medio de discusiones,
mientras la dueña de la casa los insultaba y
los llamaba traidores con llanto
ahogado. Por un momento sentí compasión por
la dueña de la casa y, de manera particular
por su invitada, pues yo sabía que mi
CONJURO influyó de manera definitiva en cómo
acabó la fiesta de casi tres días; pero ni
la dueña ni la invitada ni los borrachos que
se habían metido a mi jardín habían sentido
compasión de mí ni de la gente que vive
en el vecindario, escandalizando por más de
48 horas continuas.
Volví a recordar que una regla de oro en la
práctica de la MAGIA es que no debes
sentir compasión ni remordimiento por las
consecuencias de los HECHIZOS.
Por supuesto, un BRUJO
o HECHICERO jamás actúa contra otros, salvo
que se entrometan a propósito con él/ella o
lo afecten directamente.
Hoy, al salir de mi
hogar vi que la casa de al lado tiene otra
vez el letrero de “Se Vende”... Ya lo decía
mi abuela: Nunca hagas enojar a una
Bruja.
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